¿Qué es la excelencia en diseño?

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La excelencia es un grado de perfeccionamiento. La excelencia como cualquier otra cosa también es relativa a algo. No existe la excelencia como algo común a todo y a todos; no se trata de un cenit o un punto culminante que debemos alcanzar y que prevalece equidistante de cualquier proyecto, tarea o propósito. Porque la excelencia no es algo predefinido y con unos valores universales a los que reverenciar. No es la misma montaña que todos vemos y que todos queremos escalar.

A la excelencia hay que medirla con cada resultado, analizarla y sentenciarla con respecto a lo que has hecho, con respecto a esa obra en concreto. La ecuación para evaluar si se ha alcanzado estará formulada por la estética, el funcionamiento y el contexto del diseño.

¿Cómo mediremos el alcance de la excelencia en el diseño? En primer lugar debemos analizar la estética, y, en segundo lugar, debemos analizar el funcionamiento. Obtendremos así la suma de ambas, que sería el equilibrio entre belleza y eficacia, es decir, funcionamiento final del diseño. En tercer lugar, valoraremos este equilibrio dentro del “contexto”:  La belleza proviene del arte; la eficacia depende del plan de comunicación y de las directrices de marketing, y es puro diseño al servicio de un propósito comercial. Alcanzar la excelencia en diseño es conseguir la máxima nota en estos dos pilares, en base a un contexto.

El contexto es lo que determina el punto de referencia, es decir, el contexto es la variable maldita que deberemos tener en cuenta para finalizar nuestro juicio de la excelencia. El contexto es el terreno, parcela o lugar donde descansan los dos citados pilares. Porque estética y comunicación están, como en cualquier trabajo de diseño, supeditados a los medios que nos hayan proporcionado, al tiempo facilitado para su desarrollo y a la expectativa generada por el cliente que nos ha encargado dicho trabajo. Todo ello junto, es decir, medios, tiempo de entrega y expectativa, conforman el “contexto”.

De esta forma, no hay una regla fundamental ni global para medir sistemáticamente si un diseño ha alcanzado el grado de excelencia. Sólo puede ser evaluado con respecto a su “contexto”.

De esta forma, “mejor” o “peor” depende de ese “contexto”.

De esta forma, una vez más, se constata que todo es “relativo” a algo.

 

Aïssa López.

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