Lifes on live!

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Lifes on live!

La informática tal y como la conocemos hoy está en su edad más madura y cerrando una generación que comenzó en los años 80 y que ha ido alcanzando un nivel de perfeccionamiento absoluto en un crecimiento exponencial vertiginoso.
La nueva generación a la que la vieja deja paso, y que en estos momentos está en sus inicios, en fase experimental, en la Edad de Piedra de la nueva Era, expandirá los conceptos informáticos a todos los ámbitos de la vida cotidiana. El mundo que nos rodea se fusionará en una plataforma común que albergará todas las necesidades de trabajo y personales de ocio. Será entonces el auténtico boom de eso que ahora nos venden como la vida digital y que en la actualidad no es más que un conglomerado de aparatos personales, programas, ordenadores y sistemas totalmente distintos e incompatibles. Este caos derivará en un punto equidistante a todas las propuestas y donde la fórmula consista en la compatibilidad.

Para llevar a cabo un proyeto de tal envergadura, es necesario implantar un protocolo que alterará la concepción de Ordenador Personal que se divulga hoy en día. Cualquier elemento electrónico del hogar podrá considerarse un ordenador personal, por lo que cualquiera de esos dispositivos tendrán una parte inherente a la gran red y una función complementaria de ordenador personal. Cualquier electrodoméstico estará equipado con una interfaz que hará posible la comunicación entre los demás equipos, siempre sustentado todo por la red Internet. Es por tanto fundamental el desarrollo e implantación de ese lenguaje universal que unificará todos los demás lenguajes y todas las peticiones y necesidades.

Llegados a este punto, la clave en el futuro del uso de lo que hoy se conoce como ordenador personal no será el sistema operativo, sino el Navegador de Internet, es decir, el Browser, que abandonará este término para expandirse más allá y convertirse en la completa interfaz de arranque y trabajo del usuario. Las máquinas iniciarán la sesión directamente dentro de una sofisticada interfaz operativa que inmediatamente hará uso de Internet y de los programas a los que estemos subscritos para funcionar. Todo lo que ahora se establece a nivel local se extrapolará a un estrato superior y se gestionará vía Internet. Nuestros periféricos, la configuración del sistema y la personalización de la interfaz serán reconocidos y programados desde un sistema de lado servidor. Esto nos asegurará estar usando en todo momento la última versión de cada software, en una permanente actualización automática. Un teléfono móvil se equipará con una interfaz para acceder a nuestra sesión en el sistema operativo basado en Internet, al igual que lo haría un frigorífico o el centro multimedia instalado en el salón. El sistema operativo basado en Internet será omnipresente y accesible por todos los formatos electrónicos. La información estará online en todo momento y disponible para el usuario desde cualquier lugar en la forma, operatividad y apariencia que el usuario tenga preestablecidos. En ese instante, pues, desaparecerá el medio actual que requiere tener instalado fisicamente un S.O. o un programa en el disco duro de nuestro equipo. Nuestros datos estarán «On the Air» y protegidos de la forma más segura posible.

Conseguir una plataforma de absoluta compatibilidad para todos los dispositivos electrónicos y programas de control significaría paliar con graves problemas que se han forjado actualmente, entre ellos, la piratería.

La piratería en todas sus facetas aplicativas es un grave problema para la industria en general. En el sector del software, la implantación de esta plataforma eliminaría teóricamente la posibilidad de crackear desde el momento en que el software deje de ser tangible, deje de distribuirse mediante paquetes instalables o en cajas con Cds. Desde el momento en que los sitemas operativos complejos basados en Internet estén maduros y sean 100% útiles, el software dejará de distribuirse y la única manera de usarlo será vía Internet mediante subscripciones. El concepto de subscripción será, por tanto, la base económica de los empresas junto con los ingresos obtenidos mediante la publicidad, que irán en incremento y se regularán mediante programas de adhesión y publicación de anuncios cada vez más rápidos, efectivos y completos. La piratería queda anulada puesto que desde ese momento no es necesario ejecutar un programa instalador que grabe archivos y drivers en nuestro disco duro y que posteriormente habría que crakear para usar infinita y gratuitamente. Con sólo subscribirnos, instantáneamente comenzaremos a usar ese software vía online, y los podremos seguir usando mientras paguemos las cuotas. Y al igual que cualquier programa de uso personal, también la música será accesible mediante subscripciones y los videos o peliculas. Nunca «poseeremos» nada, solamente existirá el concepto de alquiler. Por lo tanto, no se puede piratear aquello que no se puede poseer.

Aïssa López
02 de Agosto de 2001

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