La cultura no tiene nada que decir

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La lista de las 100 personas más influyentes del mundo en 2014, según la revista norteamericana TIME -la famosa lista TIME 100-, comienza con la cantante Beyoncé; en el puesto número 2 está Pony Ma, el emprendedor de Internet chino; le sigue, en el puesto número tres, la politica Janet Yellen; en el puesto número 4 encontramos a Tony Fadell, el famoso ingeniero de domótica, uno de los padres del iPod y fundador del termostato Nest; para el número cinco tenemos a la princesa Sheikha al-Mayassa, una coleccionista e impulsora de arte. Podría continuar así hasta el final de la lista; entre otros también podéis encontrar a deportistas como Cristiano Ronaldo. Pero lo sorprendente, triste y por desgracia real, es que no aparecen poetas, dramaturgos o ensayistas.

Los que verdaderamente representan, evolucionan y crean la cultura, que son los escritores, los pensadores, y los poetas, no son personas influyentes. Esto quiere decir que a nadie le importa un comino lo que este tipo de personas tengan que decir; en cambio un futbolista como Cristiano Ronaldo, sí que tiene mucho que transmitir y enseñar a la población. La lista, además, está plagada de políticos. Éstos, precisamente, deberían ser los menos influyentes del mundo. ¿Qué tienen estos engendros auto fabricados, asquerosos y tóxicos, que trasladarnos, aparte de enfermedades?

Yo siempre digo, que no existen hijos de puta, sino puteados. Es decir, que si nos putean, es porque nosotros nos dejamos… Si la sociedad en general no fuera tan vaga, comodona e ignorante, seríamos seguidores de gente que sostiene un cerebro con dignidad e inteligencia sobre sus hombros, y no una cara bonita, una voz hermosa o unas piernas musculadas, entre otros como empresarios multimillonarios o políticos de clase alta, ricos y despreciables.

Viendo esta lista, no me queda ningún hálito de esperanza para esta sociedad agonizante que se dirige, ella solita, despacio pero sin pausa, hasta el borde de un precipicio. Una sociedad de plástico, que anhela ser dirigida y gobernada por criaturas de intelecto atrofiado, en el mejor de los casos, o por corruptos y corruptores títeres del diablo en el peor de los casos.

¿Dónde están los genios? ¿Por qué abandonáis en la sombra y en la lejanía a aquellos que han creado el camino, a quienes os regalan las palabras afiladas, la sabiduría refinada y la fuerza hercúlea para luchar contra el contaminado y enfermizo sistema que, cuál tela de araña os captura y os hace victimas, para devoraros lentamente? ¿Por qué no veis que quienes liberan vuestras mentes e impulsan vuestros espíritus son vuestros verdaderos aliados, y son ellos los que deberían influenciar y conducir el mundo en beneficio de todos?

Me dais pena, triste y descerebrado rebaño de borregos, ¡cómo os dejáis manipular por el maligno! Cuando caigáis todos en masa por el borde de ese precipicio abismal que os engullirá y os destrozará, paulatina y dolorosamente, todos habréis obtenido vuestro merecido. Lo que ahora, tan ciega e incultamente, idolatráis… Y yo, no sentiré entonces ningún tipo de pesar. Una vez más, ¡enhorabuena, Pueblo! ¡Lo habéis vuelto a conseguir!


Aïssa López

26 de Mayo de 2014

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