Moxtra: La herramienta perfecta del trabajo en equipo

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Moxtra es la revelación de los últimos tiempos: una herramienta tremendamente potente, fácil y útil para profesionales y empresas de todo tipo, y en especial, para formar y organizar equipos de trabajo.

Normalmente no suelo escribir este tipo de artículos, pero en esta ocasión, la herramienta de la que quiero hablar hoy —Moxtra— me ha sorprendido tanto y me parece tan útil, práctica y versátil, que he decidido comentarlo. No pretendo hacer una review técnica de esta herramienta, sino simplemente darla a conocer para que otros profesionales, freelances, PYMES  y no tan PYMES, puedan descubrirla e incorporarla a su flujo de trabajo cotidiano.

Moxtra de una herramienta que aúna por una parte una aplicación informática con un servicio web. A grosso modo podríamos decir que es algo parecido a WhatsApp, pero potenciado inteligentemente y vitaminado a lo bestia con esteroides, enfocado a un uso serio y profesional y a resolver muchos de los problemas de organización que en el día a día se producen en pequeñas, medianas y grandes empresas.

Moxtra bebe de aplicaciones muy famosas al otro lado del charco como Slack o Trello, pero va mucho más allá. Coge lo mejor de cada una y lo potencia, simplificándolo al mismo tiempo para que su uso sea intuitivo y fácil. Y todo ello con una interfaz en un perfecto español —punto éste que considero importante para nosotros, los españoles, ya que para muchas personas el idioma puede suponer un obstáculo a tener en cuenta—. Con Moxtra podrás hacer todo esto:

1) Organizar Meetings y Reuniones Programadas con otros usuarios/clientes en el Calendario
2) Abrir Carpetas de Proyectos
3) Hacer Capturas de Pantalla
4) Grabar VideoTutoriales o ScreenCasts
5) Enviar Archivos de cualquier tamaño y formato (sin compresión y sin límites)
6) Organizar y Asignar Tareas con fechas, prioridades, recordatorios y adjuntos
7) Chatear con pantalla Cronológica, con info detallada y favoritos
8) Gestionar Archivos (con Lector y Editor de PDF integrado)
9) Crear Notas Colaborativas
10) Compartir una Pizarra de Dibujo en Grupo
11) Escritorio Remoto
12) Gestionar Usuarios con Permisos y formar Equipos
13) Usar “Integraciones”: Dispone de APIs para las famosas Integraciones con terceros (Más de 42 conectores/integraciones en este momento, entre los que se encuentran Email, Dropbox, Evernote, GitHub, FormStack, GitLab, MailChimp, Paypal, Stripe, Zapier, Zendesk y muchos más).
14) Usarla en cualquier parte y lugar: Dispone de App nativa para iOS, Android y hasta BlackBerry, para Mac y para Windows, y WebApp compatible con la mayoría de navegadores modernos, con extensiones incluidas.

Para colmo, y por si esto fuera poco, Moxtra es completamente GRATIS. En nuestra agencia de diseño y publicidad, MODO3, la usamos continuamente para nuestro trabajo cotidiano, desde hace pocos meses, y estamos más que encantados. Nos ha resuelto un montón de problemas de comunicación y sentimos que nuestros proyectos, tareas, archivos y reuniones están ahora más organizados y controlados que nunca. Moxtra nos ha cambiado de alguna forma la vida profesional, haciendo más ameno, divertido, rápido y práctico desarrollar nuestras funciones diarias y cumplir objetivos.

Os dejo el enlace para que probéis Moxtra. Seguramente nunca querréis abandonarla: Pulsa aquí.

 

 

Aïssa López
21 de Enero de 2016

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El yugo de la evolución

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¿Qué ocurre cuando la tecnología se sincroniza a nivel evolutivo con los designios de las grandes corporaciones y de los principales poderes fácticos? La consecuencia más inmediata es que las personas dejan de ser tales para convertirse en objetos clasificables al servicio de los que manejan el cotarro.

El individuo está perdiendo —y hablo en gerundio porque está ocurriendo ahora—su individualidad, su personalidad y su privacidad para convertirse en “uno más” de un todo, una pieza más de un engranaje tecnológico del que, como insignificantes insectos atrapados en una tela de araña, hemos aprendido a depender para sobrevivir, o nos han impuesto dicha dependencia para llevar a cabo una supervivencia artificial. Una sociedad súper etiquetada, convenientemente organizada para poder satisfacer los filtros y múltiples estratos de indexación, a la que nos están introduciendo a marchas forzadas bajo la promesa de la seguridad y la estabilidad del ciudadano, con el espejismo de lo cool y lo refinado, de estar a la última en moda por un consumismo desbordado y demencial.

Una ¿sociedad? donde no tienen cabida los impulsos irracionales ni los deseos naturales, en la que todo lo que ocurre tiene un nombre y está medido, referenciado y analizado, y todo lo que se escape a esta norma universal es extirpado con precisión de lanceta quirúrgica del sistema, siendo aislado, estigmatizado y tachado de ridículo, o, sencillamente, desechado como algo no válido, anulado.

Donde el ser humano, lejos de ser libre, armoniza su vida con enfermizo ensimismamiento en torno a términos de reciente invención, palabras clave que identifican la materia que gestionamos rápidamente, códigos y niveles de acceso para cada acción o movimiento: es la sociedad más estratificada y cruel que ha existido nunca, en la que todos por supuesto no tenemos los mismos derechos ni la mismas opciones, y por supuesto tampoco el individuo por sí mismo es ya nada, porque ya nada posee, porque en esa ablación oficial le han arrancado todo lo que le hacía distinto, y único.

Al individuo le están robando sus propiedades y pertenencias para darle a cambio alquileres y subscripciones de pago eterno, a los que siempre estará abonado si quiere seguir usando y disfrutado de ellos, pero sobre los que nunca tendrá derecho alguno. Al individuo le han suprimido su memoria histórica y su intelecto para poner en su lugar la banalidad de canales de ocio superficial donde se tratan estúpidos e inventados problemas que ofrecen juicios rápidos y cierta dosis de entretenimiento y cultura light… —¿o debo decir incultura hard?—.

Han perpetrado las entrañas del individuo anuente para disolver de un plumazo sus peculiaridades y manías, ya que no podían ser catalogadas y por tanto no tenían lugar dentro del vasto conglomerado tecnológico que todo lo registra, evalúa, ordena y coordina. Así, el individuo ha perdido sus secretos, ha dejado de ser misterioso y enigmático, ha dejado de tener encanto, porque ya nada lo diferencia de los demás… porque ya nada posee más que un número identificativo de validación en el sistema, porque su carácter, personalidad y conductas han sido “reforjados” minuciosamente por una cadena de sofisticados algoritmos premeditadamente escritos para recrear la naturaleza de esa persona en la red de redes, a interés y conveniencia del propio sistema. Porque nos han vuelto a concebir, en un enloquecido delirio demiúrgico por el cuál nos están reprogramando para ser compatibles en este nuevo mundo digital, carente de emociones reales, carente de las entrañables interferencias analógicas y del trato humano directo y auténtico. Carente de principios sólidos y valores de dignidad y honorabilidad —¿alguien sabe ya lo que significa?—. Carente de vida.

Para esta nueva fecundación digital del ser humano el individuo como tal ya no importa ni interesa, no constituye nada por sí mismo, porque ya ha sido despojado de todo cuanto lo constituía como persona. Ahora sólo importa el grupo al que pertenece, y ese grupo debe estar correctamente etiquetado, debe disponer de unos privilegios y derechos predeterminados y autorizados. Esos grupos están contrapeados formando una escala jerárquica piramidal. Más alto, más privilegios y poderes, más bajo, menos derechos y posibilidades. Los que están en los grupos superiores viven cómodamente abastecidos con todo tipo de lujos y gran confort al tiempo que los pobres integrantes de los grupos inferiores sobreviven en esa tela de araña artificial para encontrar sentido a sus tristes y vacías vidas. ¿Y es esto evolución? Los ricos son más ricos que nunca, y los pobres más pobres que nunca.

Pero en cualquier caso, todos los grupos existen como partes de un plan común y al servicio de ese nuevo y terrible orden mundial al que, con paso firme y feliz, te acercas cada día pidiendo a gritos que te escojan y te alisten. Y si, hablo en gerundio porque está ocurriendo precisamente ahora, y no te estás enterando.

Aïssa López
20 de Julio de 2015

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EPISODIO #2 DE P300 PODCAST. APPLE EN LA ACTUALIDAD

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Fiel a mi compromiso de publicación semanal, y tal y como está programado en Spreaker, acabo de lanzar el nuevo episodio de P300.

Este episodio número 2, está grabado esta vez en conjunto con mi amigo Manuel Pérez. En él se hablaremos sobre la situación de Apple en la actualidad, la marcha de Greg Christie de la empresa y recomendaremos la aplicación Live Interior 3D en la sección de App Lover, todo desde la perspectiva de Manuel, un switcher apasionado de Apple.

Como siempre podéis enviar vuestros comentarios y opiniones a www.aissalopez.com, twitter @aissalp o por correo electrónico: aissalopez@gmail.com

Gracias por escuchar P300.

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La Sociedad Indexada

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Existe una espiral inmensa, con silueta de monstruo que mueve el mundo y cuya espina dorsal, invisible y muy poderosa, nos arrastra en grandes masas hacia una vertiginosa Isla Común. Armada en su cruzada de la espiral surge el inexorable aguijón que nos inyecta la mente de nuevos horizontes y nos presenta una oportunidad para cambiar de mundo, de mentalidad, de vida, entre el ayer y el futuro actual. En la vorágine de la transición, que es instantánea, se nos plantea el reto de la elección con suntuosas tentaciones que nos brindarán una vida superior en todos los aspetos frente a la clásica visión romántica de la existencia.


En la Isla Común hacia la que la espiral nos conduce, no existen nostradamistas ni místicas interpretaciones, ya que la subjetividad desciende a la infraclase y es relegada por la ciencia exacta y el orden de bytes. La Isla Común es virtual, no se puede ver, ni palpar, ni oler, pero está ahí, y resulta tan paradójicamente real como el aire que nunca vemos y nos permite vivir. En ese paraíso sin fronteras donde todo parece posible a velocidad luz la sociedad puede expresarse íntegramente: puede ser transmisor y receptor simultáneo. La Isla Común se convierte así en una burbuja delimitada por los misteriosos y sofisticados hilos de una tupida red que la sostiene, le da forma y la sustenta.


La nueva y única sociedad isleña se define como una entidad global que aúna a todos sus integrantes, los interconecta independientemente de sus razas, credos, idiomas y culturas. Porque la nueva sociedad está basada en un nuevo lenguaje común a todos los seres, que les permite intercambiar recuerdos, gustos, obras y sentimientos. Es un lenguaje universal, perfecto, que consigue por el virtuosismo de su propio medio de propagación llegar a todos, y alcanzar lo que ninguna disciplina científica, expresión artística o idioma podía alcanzar: la conexión total y absoluta entre dos o más entes.


Quién se empeñe en rechazar la existencia de dicha isla, se estará engañando a sí mismo. La Isla Común y los milagros de la infraestructura que posee están ahí, creciendo. La espiral es tan poderosa que nos terminará absorbiendo y su epicentro, la Isla Común, se maginificará hasta alcanzar cada rincón de la Tierra. Debemos convertirnos a la causa isleña cuanto antes y comenzar a disfrutar de sus servicios exclusivos y a aprender el lenguaje universal. Porque no podemos escapar de la Sociedad Indexada.

Aïssa López

07 de Agosto de 2001

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