Publicidad Reactiva vs Publicidad Proactiva

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Por desgracia vemos a diario cómo pequeños y medianos negocios se acogen a la dinámica de invertir en publicidad sólo cuando el negocio va mal o no se obtienen los ingresos ansiados.

Es una mala y errónea costumbre de estos empresarios a infravalorar el poder infinito de la publicidad y recurrir a ella solamente cuando no hay más remedio; algo que yo mismo me atrevo a definir como “publicidad reactiva”, esto es, una publicidad a la que se recurre de forma desesperada cuando las circunstancias a las que se ha dejado arrastrar el negocio no producen los resultados esperados. Es entonces cuando nosotros, los expertos en diseño y comunicación, debemos llevar a cabo un estudio de inteligencia de marketing y definir una estrategia de emergencia, lo que llamo “publicidad reactiva“: puesto que reacciona a los acontecimientos ocurridos y viene a salvar la situación del negocio. Con este tipo de publicidad sólo podremos analizar muy bien la demanda del público objetivo y adaptar el branding, como consecuencia,  a la tendencia imperante. Es una publicidad que se acoge a la moda del momento y remolca el negocio hasta lo que el usuario desea para intentar mejorar las ventas.

Sin embargo, en contraposición a estos malos hábitos, existe lo que yo he pasado a denominar como la “publicidad proactiva” y que podría explicarse como la “anticipación de la empresa a los derroteros del mercado”. Es aquella propia del empresario que busca unos resultados concretos y que no espera de brazos cruzados a que la divina providencia alinee los astros para conseguir alcanzarlos, sino que se organiza, agarra el toro por los cuernos y prepara una estrategia en base a un plan de comunicación.

La publicidad proactiva es la que verdaderamente marca tendencia y define su target y sus objetivos comerciales y conceptuales. Es la que se adelanta al usuario, lo busca, lo llama, lo ubica en su nicho de mercado y le siembra y crea la necesidad. Es la publicidad más arriesgada y más atrevida, pero también la que define una gran marca de otra de menor calibre. Porque la publicidad proactiva respeta y reconoce los valores del branding y los introduce en el mercado mediante una estrategia propia que puede incluso crear una nueva corriente de moda. Es una irrupción sobre todo lo existente para romper con todo ello mediante un estilo propio y una apuesta singular.

Sin embargo la publicidad reactiva es el resultado de las reacciones del empresario y su negocio ante un mercado, sus necesidades y la situación inferida real de su producto o servicio dentro de dicho contexto. Es una publicidad más oportunista, si cabe la expresión, que no innova en la comunicación sino que intenta aprovechar la moda para subsistir. Un ejemplo muy evidente y reconocible por todos entre ambos tipo de publicidad lo tenemos en la rivalidad entre la empresa de tecnología californiana Apple y su rival más directo, el gigante coreano Samsung. Apple aboga por una publicidad proactiva con la que penetra en el mercado con una identidad propia y sólida, creando nuevas modas y formas de llegar al usuario mediante nuevos conceptos de interacción publicitarios e innovando en el diseño, mientras Samsung espera rezagado en la sombra observando la respuesta del gran público de la que se nutre para posteriormente luchar contra Apple mediante estrategias de publicidad reactiva, con las que altera y adapta su propio branding y el concepto de sus productos para acercarlos a la tendencia marcada por Apple e intentar así robarle un trozo del pastel o, en cualquier caso, intentar beneficiarse de lo conseguido por la americana.

Por ello, si queremos ser buenos asesores de imagen y comunicación para nuestros clientes, debemos siempre aconsejarles que levanten la cabeza y amplíen su campo de visión, mirando hacia el exterior y trasladando con fuerza su filosofía corporativa hasta el seno del mercado, sin miedo, apostando por sus propios principios y valores de marca, defendiéndola y creando el diseño publicitario y toda la estrategia de comunicación posterior en base al branding. Pues sólo determinando muy bien, con detalle e inspiración, los cimientos de una buena marca y sus normas de aplicación, usos e identidad coherente, podremos conducir la empresa de nuestro cliente hasta el liderazgo y el éxito, con “proactividad“.

 

Aïssa López
04 de Diciembre de 2015

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EPISODIO #2 DE P300 PODCAST. APPLE EN LA ACTUALIDAD

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Fiel a mi compromiso de publicación semanal, y tal y como está programado en Spreaker, acabo de lanzar el nuevo episodio de P300.

Este episodio número 2, está grabado esta vez en conjunto con mi amigo Manuel Pérez. En él se hablaremos sobre la situación de Apple en la actualidad, la marcha de Greg Christie de la empresa y recomendaremos la aplicación Live Interior 3D en la sección de App Lover, todo desde la perspectiva de Manuel, un switcher apasionado de Apple.

Como siempre podéis enviar vuestros comentarios y opiniones a www.aissalopez.com, twitter @aissalp o por correo electrónico: aissalopez@gmail.com

Gracias por escuchar P300.

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Episodio #1 de P300 Podcast. Alexitimia y Creatividad.

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Fiel a mi compromiso de publicación semanal, y tal y como está programado en Spreaker, acabo de lanzar el nuevo episodio de P300.

En este primer episodio de P300 podcast se habla brevemente del trastorno psicológico “Alexitimia” y su relación con la creatividad.

En AppLover se recomienda la aplicación para Mac y iPad “Notestab Pro” y, por último, en la sección Onda Central, se plantea el tema de debate “¿Es la vida una equivocación creativa del cosmos?“.

Como siempre podéis enviar vuestros comentarios y opiniones a www.aissalopez.com, twitter @aissalp o por correo electrónico: aissalopez@gmail.com

Gracias por escuchar P300.

 

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Apple y el verdadero mérito de su iPhone

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Me veo obligado a redactar este pequeño artículo para lanzar una lanza a favor de Apple y su inminente y “revolucionario” nuevo dispositivo iPhone. Estoy cansado de ver diariamente entradas de blog y noticias de prensa donde, continuamente, se desprestigia la calidad de los productos de Apple y, en este caso concreto, se intenta arruinar el mérito que Apple se atribuye así mismo cuando define su iPhone como la “reinvención” del teléfono móvil.
De sobras es sabido que este dispositivo no incorpora ninguna nueva tecnología ni ningún servicio o prestación que antes no existiera o que no tenga ya cualquier otro teléfono inteligente. Cuando la mayoría de la gente se frustra ante las comparativas técnicas y critica la cualidades o mejor dicho, defectos del iPhone, llega a la rápida conclusión de que Apple nos está tomando el pelo y que, más allá de una impresionante estrategia de marketing, no hay nada más o, al menos, no hay tal “revolución”. Por eso, y ante el crecimiento cada vez mayor de noticias, rumores y criticas en torno al iPhone, me veo en la obligación, como informático profesional del sector y tecnófilo, de aclarar cuál es realmente el mérito de Apple, tanto en la creación de su iPhone como del resto de productos que vende actualmente y/o ha vendido anteriormente.
Apple nos hace más fácil y cómoda la vida. Esta sería la frase perfecta para definir el valor de sus productos. Muchas empresas deberían invertir el tiempo y el dinero que invierte Apple en investigar y desarrollar para conseguir que tecnologías complejas permitan ser usadas de manera fácil y rápida, es decir, que las tecnologías que ya existen, se puedan “usar”. Eso es precisamente lo que permite el iPhone: usar todas aquellas opciones que existen desde hace tiempo y que la mayoría de la gente no usa bien porque desconoce la existencia de las mismas, o en su defecto desconoce la utilidad que tienen. En el mejor de los casos, cuando intentamos usar ciertas opciones, simplemente da algún error que nos deja perplejos o es tan complejo hacerla funcionar que nos desespera.
Los productos de Apple no desbordan posibilidades y variedad de combinaciones, sino todo lo contrario, suelen ser más simplistas y básicos, por lo que intentar demostrar la superioridad de un producto de Apple mediante su abanico de opciones técnicas resulta inútil. Los juguetitos de la manzana quizá hacen menos cosas pero, sin embargo, lo que tienen funciona a la perfección. Evidentemente si comparamos un iPhone con una PDA o un smart phone veremos que es pobre en aplicaciones y en las capacidades de expansión e incluso en las tecnologías con las que es compatible. Pero… funciona sin quebraderos de cabeza, de forma sencilla y eficaz, y su uso crea satisfacción.
Yo fui un switcher, me costó mucho trabajo, y soy consciente de que en la plataforma Windows hay muchísimos más programas y posibilidades que en la plataforma Mac. Pero al final terminé harto de Microsoft y de todo lo que rodea al PC. Harto de los bloqueos, de las complejidades, de los fallos inesperados, de la inestabilidad y la imprevisibilidad. La diferencia es notable: cuando era usuario de Windows solía sufrir ataques de estrés, en ocasiones llegaba incluso a odiar el ordenador o bien tenía que volverme experto en muchos aspectos muy técnicos… y desde que uso exclusivamente Mac, vivo relajado, amo el ordenador y todo aquello que lo rodea. Porque funciona de verdad. Ahora tengo la tranquilidad de llegar a casa y saber que todos los dispositivos van a funcionar igual que funcionaban por la mañana, igual que ayer, igual que la semana pasada. No he vuelto a pensar más en un driver, ni en un conflicto en el administrador de dispositivos, ni en averigüar por qué un equipo de la red ha dejado de ser visible o por qué de repente Windows no puede iniciarse y tengo que arrancarlo en modo a prueba de fallos…
El mayor mérito de Apple en su iPhone es la interfaz, como en casi todos sus inventos. Porque nos permite usar sin misterios y de forma absolutamente intuitiva todas las capacidades del sistema. Apple ha reinventado el manejo del teléfono para poder usar aquello que antes no sabíamos usar o no podíamos por dificultades técnicas y, por ende, se puede decir que ha reinventado el teléfono, puesto que lo que hemos usado hasta ahora, en conclusión, ha sido un teléfono a medias. Apple tiene sobresaliente en usabilidad, en innovación gráfica y en interactividad.
Lo que verdaderamente nos acerca al futuro en cuanto a tecnología se refiere es la originalidad en el medio y forma en que nos comunicamos con una máquina y la controlamos. Apple siempre ha ido un paso por delante en este sentido y si a la eficacia de sus interfaces de usuario añadimos la elegancia y la belleza, el resultado es “adicción”. No sólo nos damos cuenta de que podemos usar las máquinas informáticas sino que, además, nos gusta hacerlo y nos producen cierto placer. No es tan exagerado decir, pues, que Steve Jobs es ese líder espiritual del que siempre hablan: ha transmitido una cultura informática alternativa, rompedora y vanguardista, distinta a todo lo existente, y un concepto minimalista y puro en el diseño.
Para Jobs no es cuestión de cantidad, sino de calidad. Los demás deberían aprender un poco de esta filosofía y “reinventar” sus creaciones.

Aïssa López
3 de Mayo de 2007

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