Creativos y destructores

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La paradoja de generar pasión para ser creativo, y de generar odio que es el vehículo de la destrucción. Los alexitímicos no pueden expresar lo que sienten, ni hacer sentir. Serían justo lo contrario a un creativo o un redactor publicista, que son personas tremendamente vivas, curiosas, llenas de energía y de amor. Pero precisamente ese amor pasional que sentimos crecer en nuestro interior y que proyectamos hacia otras personas, es lo que también nos conduce hacia nuestra extinción. ¿Es por tanto, la alexitimia, una forma de evasión de ese final terrible y devastador?

En el episodio número 1 de mi podcast P300 comenzaba la sección de noticias inéditas explicando documentalmente qué es la alexitimia, y lo comparaba con el ser creativo, como almas opuestas. Y cierro el episodio con la reflexión de la sección Onda Central, donde expresé mi punto de vista acerca de que somos un error del gran diseño maestro del universo. La vida es considerada, a nivel biológico, un error. Y ya que somos el producto de tan casual y extraordinario fallo en la inabordable arquitectura de todo lo que existe, el ser humano, como máquina excepcional, se dedica a destruir todo aquello que ama.

Quizás un trastorno psicológico tan serio como la alexitimia puede poner los pelos de punta, y nos hace estremecer algo en nuestro interior cuando pensamos en que el 10% de la población mundial es incapaz de sentir empatía hacia sus semejantes, o de generar emociones. Pero, ¿no es acaso tan siniestro como el hecho de que no seamos más que un error de cálculo de la Gran Creación? ¿Por qué, si hemos nacido con la capacidad de amar, también generamos el odio en segundo plano?

Nos parece terrible no disponer de esa capacidad para sentir y expresar nuestras emociones, y nos hace imaginar un paisaje interior desolado por la amargura, frío y oscuro. Pero precisamente el ser creativo, recibe de vuelta, en forma de devastación, toda esa proyección pasional y creativa; todo ese acto de crear lleva implícito el acto inevitable de destrucción y muerte.

Al final, los poetas, los pintores, los músicos, los diseñadores y demás artístas, nos conducen hacia el mismo punto del que parten los alexitímicos: el vacío, la inexistencia de todo sentimiento, la oscuridad. Al fin y al cabo, no es muy distinto del universo en sí mismo.

Aïssa López,
07 de Abril de 2014

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